24h de Aikido, 21-22 de Julio de 2007

Lo hemos vuelto a realizar.

34 compañeros/as hemos concluido nuestro propósito inicial, empezar a practicar Aikido a las 12h del sábado día 21 de Julio del 2007 hasta el domingo 22 a las 12h.

Como lo ha vivido cada uno, no lo puedo saber, mas que por lo se dejaba traslucir en sus rostros alegres y cansados, en los gestos de no puedo más y en el coraje para superarlos, en sus palabras llenas de ilusión al principio y de éxtasis contenido al finalizar.

Para mí ha sido una buena experiencia, que me ha vuelto a cuestionar el ¿para que, el porque? Y sinceramente no tengo una respuesta intelectualmente satisfactoria.

Poniendo el tatami

La verdad, es que ha sido una sensación sentida, que ha surgido desde dentro con intensidad, y "Algo" se ha movido tocándome de nuevo la columna vertebral haciéndome vibrar, sentirme Vivo, Despierto, con fuerzas para volverlo a intentar y ofrecer a los demás la oportunidad de poderlo experimentar por si mismos. Cada uno con sus motivos, pero juntos, hemos compartido el sudor, el cansancio, la satisfacción de sentir, lo estoy viviendo, disfrutando de la práctica, maldiciéndola 12 horas después, para volverla apreciar al instante siguiente.


Bajo un sol de justicia a 35º y sin una sombra donde cobijarse, comenzamos a montar unas lonas en el suelo del campo para proteger el tatami que iríamos colocando encima, posteriormente las sujetamos con unos listones clavados en la tierra y una vez todo dispuesto para comenzar no nos quedo mas remedio que marcharnos a practicar a campo abierto pues las planchas quemaban como demonios, literalmente imposibles de pisar.

Practicamos con las armas hasta bien entrada la tarde que fue cayendo el sol y nos permitió poder pisar el tatami que con tanto esfuerzo habíamos transportado desde diferentes Dojos.

Practicando

Diferentes profesores nos fuimos alternando cada dos horas en el desarrollo de las técnicas y cada uno compartió su particular punto de vista sobre el Aikido. Lo mejor de las explicaciones, sin duda, el comentario final (10 minutos de descanso para beber).

Con la caída de la noche empezamos a respirar un ligero viento mas fresco que nos ayudo a continuar hasta las 12 de la noche "hemos llegado a la mitad" a mi alrededor puedo ver caras fatigadas y ojos vibrantes, cuerpos que se mueven con torpeza sacando fuerzas de no se donde, o tal vez SI.

A las 4 de la mañana punto de inflexión ya no queda mucho de donde sacar y aun quedan 8 horas hacemos clases suaves para aguantar o ya que estamos vamos a contar, (Ley de Lama Dreque Loparió) iriminage 1, 2, 3, 100, 200, 300...

Cambio, por fin un descanso, pues no, Kotegaeshi 1, 2, 3, 100... y así hasta las 6 de la mañana.

Se acerca el amanecer y nos vamos de excursión hacia una montaña para ver amanecer, nos sentamos en el suelo en meditación esperando que salga el sol, unas nubes caprichosas se colocan en medio y esperando, esperando más de uno se durmió sentado.


De vuelta al Dojo instalado al aire libre todo ha cambiado, una ligereza me recorre cada centímetro de mi cuerpo y una gran satisfacción, ahora ya si que lo terminamos, un poco de Chi Kung estiramientos y Otra vez, vamos a contar 1, 2, 3... palabras de estimulo como me las enseño mi profesor "arriba gusanos" levantaros, 1, 2, 3 ... venga arriba otra vez y al suelo y arriba otra vez y al suelo 1, 2, 3... habéis llegado hasta aquí pero no vais a terminar porque os voy a fundir antes 1, 2, 3, y de la nada, surge un coraje incombustible que te dice a por todas, que no quede nada por entregar al entrenamiento así pues te entregas y te vacías para llenarte de plenitud.

Foto de grupo

Ha llegado la hora, por parejas ejercicios de masaje y estiramientos, como he esperado este momento, y por fin ha llegado "lo disfruto", eso si bajo un sol que ya vuelve a quemar. De rodillas, bien puestos en clase para terminar, saludo a kamiza, a mis compañeros, me doy la satisfacción personal de levantarme mirarlos a los ojos y estrechar su mano uno por uno, nos lo hemos ganado.

Javier de María Ortiz